¿JUSTICIA O VENGANZA?


Todas las personas tenemos una necesidad básica de justicia. Las necesidades materiales, por ser tales, siempre están a la vista; la justicia también es una necesidad real y vital en toda mesa de discusión importante. Algunas personas, cuando sufren una flagrante falta de esa justicia, desean en forma más o menos inmediata, una venganza, que tiene que ver con la justicia pero no es lo mismo. Según el Diccionario de la Real Academia Española, justicia es un “principio moral que lleva a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece; es un “derecho, razón, equidad”, un “conjunto de todas las virtudes, por el que es bueno quien las tiene”. En cambio, la venganza, es la “satisfacción que se toma del agravio o daño recibidos”, es un “castigo o pena”. Los cristianos sabemos que la justicia se origina en Dios; ponerla en práctica nos edifica y provoca buenas acciones; inspira amor, paz, alegría y otros sentimientos positivos. La venganza se origina en Satanás; ponerla en práctica, solo puede dañarnos y provoca malas acciones; inspira odio, ira, amargura y otros sentimientos negativos. Confundir ambos términos puede agravar seriamente cualquier opinión, plan o situación. Cuando se produce una falta de justicia, se tiende a reclamar por ella y a confundirla con el logro de una venganza que compense su falta. Muchos creen que es posible vengarse con tal de hacer justicia; pero la Biblia dice que solo Dios lo puede hacer en forma perfecta, eficiente y eficazmente.

La segunda venida de Cristo será el fin de la justicia ciega y los jueces injustos. Dejará sus ropas de sumo sacerdote que intercede por su pueblo y vendrá a instalar su justicia para siempre. Isaías 59:17 (NVI) dice: “Se pondrá la justicia como coraza, y se cubrirá la cabeza con el casco de la salvación; se vestirá con ropas de venganza, y se envolverá en el manto de sus celos”. El capítulo describe los sufrimientos que genera el pecado y muestra que la única solución, será la próxima venida del Mesías, salvador y rey de un nuevo orden de cosas establecido por Dios. Las fuerzas del mal se opondrán, pero Cristo las derrotará. Protegerá su pecho con una coraza, que representa la justicia (Efesios 6:14) y su cabeza con un yelmo, que representa la salvación (Efesios 6:17). Esto significa que cuidará las partes más importantes del cuerpo. Agrega que también vestirá con “ropas de venganza”, para resarcir y libertar a su pueblo. Evidentemente habrá un castigo para los enemigos y una liberación para el pueblo de Dios; esto es justicia porque Dios lo había prometido; es dar a cada uno lo que merece en Cristo. Esta venganza y retribución final solo pertenecen a Dios. Solo él tiene sabiduría y misericordia apropiadas para mediar entre la justicia y la venganza. Por eso, Romanos 12:19 dice: “No tomen venganza, hermanos míos, sino dejen el castigo en las manos de Dios, porque está escrito: Mía es la venganza; yo pagaré, dice el Señor”. Algo parecido indica Hebreos 10:30: “Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza; yo pagaré; y también: El Señor juzgará a su pueblo”. Cristo prohíbe la venganza irascible e irracional, e insta a sus seguidores a devolver bien por mal (Mateo 5:38-48; Romanos 12:17). Los castigos divinos no se basan en una venganza del tipo humana, que solo busca conseguir lo suyo y de cualquier forma con tal de compensar una pérdida o perjuicio; la suya, es la combinación perfecta de justicia y de sabiduría. No necesitará vengarse dos veces de sus enemigos (Nahúm 1:9) y establecerá su justicia perfecta para siempre sin dejar a nadie impune ni desairado (Jeremías 30:11).

                                                                                                             Angel Magnífico 


Comentarios