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¿QUÉ HACER CUANDO NOS SENTIMOS FUERTES?

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Roboán o Roboam, según la traducción, hijo de Salomón, comenzó a reinar como 1° rey del sur, es decir, de Judá (931-914 a.C.), luego de la división del antiguo reino de Israel, que quedó confinado al norte y a cargo de Jeroboam. Al principio, trató de mostrarse más duro que su padre ante un reclamo del pueblo por sus impuestos. Dios le mandó al profeta Semeyas o Semaías para evitar que profundice la división entre los reinos y obedeció. Sin embargo, “cuando Roboán se sintió fuerte y consolidado en el trono, abandonó la ley del Señor, y todo el pueblo hizo lo mismo… su conducta fue reprobable, pues no se esforzó en buscar al Señor” (2 Crónicas 12:1, 14 BDA). A tal punto hizo lo malo que permitió la construcción de altares de adoración pagana, la práctica de ritos inmorales y adoró a dioses extranjeros como Asera y con su ejemplo, no sólo él sino toda Judá, volvió a la idolatría (1 Reyes 14:22-24). ¿Qué nos pasa cuando nos sentimos seguros o fuertes?  En el contexto vemos que d...

NUESTRO LIBRO

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“¿Por qué sufrimos? Respuestas para un mal cotidiano” contesta a las preguntas claves que todos nos hacemos en algún momento de la vida cuando un sufrimiento nos atormenta. ¿Qué ser humano está libre de sufrir? El sufrimiento humano es universal y único a la vez, porque cada persona lo vive de una forma diferente. Puede tomar la forma de circunstancias adversas, soledad, tristeza, desgracia familiar, malestar permanente, hambre y sed de justicia, enfermedad, problemas familiares y otras. Estas circunstancias erosionan nuestra espiritualidad o alteran nuestra mente, y sólo aminora si uno le encuentra un sentido a la vida, pues la ausencia de significado hace intolerable cualquier sufrimiento: cuando sufrimos todos nos preguntamos acerca de su por qué. El texto propone todas las respuestas necesarias para resistir al sufrimiento. Combina la investigación académica a partir de la exégesis bíblica (referencia valorada en...

¿POR QUÉ SUFRIMOS? - Respuestas para un mal cotidiano

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  Enfrentarse al sufrimiento, es una experiencia desgraciadamente común y reiterada en el ser humano. Aunque por nuestra edad, situación o estilo de vida, todavía no hayamos experimentado una situación personalmente dolorosa, seguramente la hemos sentido al menos con respecto a otros: cuando se produce una guerra o un desastre natural, al enterarnos que un torpe accidente dejó incapacitada a una persona, al morir un ser querido o cuando un llanto desconsolado nos hace sentir impotentes. Todo tipo de sufrimiento parece, moral y racionalmente, incompatible con el concepto de un Dios amante y todopoderoso. Por esto, es importante encontrar una explicación en la propia Palabra de Dios que nos ayude a responder a este interrogante. ¿Por qué sufrimos? Porque a veces, cosechamos lo que sembramos. Leemos en Gálatas 6:7-9: “Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”. Este podría ser un primer criterio bíblico orientador, no el único; no absoluto y no siempre aplicable, pero sí,...