¿CUÁNDO ACABARÁN NUESTROS SUFRIMIENTOS?
El
sufrimiento enseña, es una escuela de vida. Mientras lo padecemos, no lo
entendemos; solo deseamos que termine y no tratamos de comprender sus
enseñanzas. Al final, aparece un sentido más profundo de su valor, nos hace más
humildes, agradecidos y dependientes de Dios, salimos de nuestro ego para
considerar la fe y la entrega a Dios. También nos permite comprender mejor el
sufrimiento ajeno, puesto que nos recuerda el nuestro. Entonces, ¿cuándo
acabarán nuestros sufrimientos?
1. La respuesta amplia y universal es que
nuestros sufrimientos acabarán cuando Cristo venga por segunda vez: Dios
instalará “un cielo nuevo y una tierra nueva… Él les enjugará toda lágrima de
los ojos. Ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor, porque las
primeras cosas han dejado de existir” (Apocalipsis 21:1, 4 NVI). Ya no recordaremos
más lo que nos hizo mal, ni esos momentos difíciles que pasamos (Isaías 65:17).
Es la respuesta más fácil de aceptar.
2. La respuesta común es que nuestros sufrimientos acabarán cuando llegue nuestra muerte: “Porque los vivos saben que han de morir, pero los muertos no saben nada ni esperan nada, pues su memoria cae en el olvido. Sus amores, odios y pasiones llegan a su fin, y nunca más vuelven a tener parte en nada de lo que se hace en esta vida” (Eclesiastés 9:5). Es la respuesta que menos nos gusta porque cuando volvamos a abrir los ojos, nuestro destino ya estará sellado por Dios.
3. La respuesta más personal y útil es que acabarán cuando seamos purificados como se hace con los metales preciosos: “El oro, aunque perecedero, se acrisola al fuego. Así también la fe de ustedes, que vale mucho más que el oro, al ser acrisolada por las pruebas demostrará que es digna de aprobación, gloria y honor cuando Jesucristo se revele” (1 Pedro 1:7). Es un proceso educativo parecido al que los buenos padres hacen con sus hijos ejerciendo una disciplina correctiva sobre ellos (no un simple castigo), para evitar males mayores. “En efecto, nuestros padres nos disciplinaban por un breve tiempo, como mejor les parecía; pero Dios lo hace para nuestro bien, a fin de que participemos de su santidad. Ciertamente, ninguna disciplina, en el momento de recibirla, parece agradable, sino más bien penosa; sin embargo, después produce una cosecha de justicia y paz para quienes han sido entrenados por ella” (Hebreos 12:10-11). Su plan es que seamos mejores.
4. Dios nos capacitará para resistir hasta que cumplamos su plan: “ese proceso continuará hasta que todos alcancemos tal unidad en nuestra fe y conocimiento del Hijo de Dios que seamos maduros en el Señor, es decir, hasta que lleguemos a la plena y completa medida de Cristo” (Efesios 4:13 NTV), es decir, hasta llegar a nuestra madurez espiritual y nuestra meta de vida que es ser semejantes a Cristo. Por lo tanto, podríamos decir que el sufrimiento será necesario y durará, hasta que sea innecesario.
Angel Magnífico

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