¿RECIBIR LO BUENO, PERO NO LO MALO?
Sigve
Tonstad (noruego, doctor en medicina y en teología, escritor y profesor
universitario) escribió en “Dios del
sentido y las tradiciones de lo que no tiene sentido”, que la Biblia está
orientada de principio a fin a la pregunta de por qué Dios no interviene para
evitar el sufrimiento. Muchas de sus historias tienen como función explicarnos
de una manera ilustrativa, algunos de esos por qué. El caso de Job es uno de
los más conocidos. Contiene historia y doctrina al respecto del tema al punto
de convertirlo en un libro clave. Entre toda su información, aparece una figura
que desaparece de la historia casi de inmediato. Sin embargo, es una pieza
detonante en todo el relato porque es quien después de sufrir la pérdida de sus
hijos y todo lo que tenían y de ver sufrir a su esposo como nunca, lo encara
directamente. “Su esposa le reprochó:
¿Todavía mantienes firme tu integridad? ¡Maldice a Dios y muérete! Job le
respondió: Mujer, hablas como una necia. Si de Dios sabemos recibir lo bueno,
¿no sabremos recibir también lo malo? A pesar de todo esto, Job no pecó ni de
palabra” (Job
2:9, 10 NVI).
Antes en Job 2:3, Dios mismo había dicho: “No hay en la tierra nadie como él; es un hombre recto e intachable, que me honra y vive apartado del mal”. En el texto, del v. 9 y frente a la crudeza de los hechos, su propia esposa, le cuestiona que retenga su integridad. Llamamos integridad a la honradez, rectitud, entereza, moralidad de una persona. Se podría asimilar a “ser completo”, “pleno”, “perfecto”. Y Job la mantuvo hasta el fin. Su esposa lo tienda a abandonar su fidelidad frente al imperio de las circunstancias. Dios, en cambio, sabía que Job sería fiel hasta las últimas consecuencias, por eso, le permitió a Satanás sus acciones. Solemos prestar más atención a esto, y no nos ocupamos de la fe inquebrantable de este creyente que sigue siendo un ejemplo para nuestras actitudes frente a este mal cotidiano que es el sufrimiento. Job nos enseña, como un anticipo de lo que también nos enseñaría Jesucristo: debemos servir a Dios en los tiempos buenos como también en los tiempos malos. ¿Por qué?
1) Dios tiene que permitir que el mal actúe porque nuestra fidelidad no se basa solo en sus bendiciones, sino en el amor, que puede ser puesto a prueba con momentos malos.
2) Permite
el sufrimiento para demostrar lo malo que es el mal y que, por eso desaparecerá
definitivamente de este planeta cuando todos lo tengan en claro (Satanás mismo desaparece
de la historia y no se presenta nuevamente; Job ya le había demostrado quién
era: un hombre íntegro y fiel).
3) Job se
presenta como un ejemplo de resistencia al mundo de sufrientes, no
por mérito propio, sino por dependencia divina; no por sabiduría adquirida,
sino por relación personal con Dios (Job sabía que Dios no lo abandonaría).
4) Los
temas claves de la vida y de la historia, quedan de manifiesto: el amor de
Dios que siempre está proponiéndonos su amistad y nunca imponiéndose como Satanás;
las intenciones de Dios siempre son para mejorar nuestra vida y no para
dañarnos; respeta siempre nuestra libertad de elegirlo o rechazarlo y de
ejercer o no, nuestra responsabilidad personal en su favor; nos defiende
siempre dentro del Gran Conflicto entre Cristo y Satanás; y nos permite valorar
mejor su carácter en oposición al de Satanás.
5)
Nos muestra que todo lo que nos pasa siempre tiene un sentido.
´ Angel Magnífico

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