Lo humano y lo divino corresponden a esferas diferentes; se relacionan y comunican, pero son ámbitos de poder distintos. Podemos crearnos sufrimientos inútiles cuando confundimos nuestro nivel de influencia en alguna de ellas. Solo Dios puede controlar a Satanás: cuando inició una rebelión en el cielo en su contra, le dio tiempo suficiente para cambiar de idea y cuando no lo hizo, lo expulsó del cielo a la tierra (Isaías 15:12-15) y finalmente será derrotado por Cristo. Ningún ser humano podría haberlo hecho. Si nos sometemos a Dios resistiremos por el poder de su Espíritu Santo las tentaciones que el diablo nos proponga (Santiago 4:7), pero nunca lo lograremos por nuestras propias fuerzas. Si pretendemos negociar con Satanás, terminaremos mal; nos ganará y nos cambiará a su imagen. Lo mismo puede ocurrir cuando intentamos luchar con algunos sufrimientos; no podremos doblegarlos. Esa es una obra para Dios . Solo con su poder, podremos derrotar a esos gigantes de la vida como David lo h...
"¿Por qué sufrimos?" quisiera ayudarte a encontrar un buen “por qué” que te ayude a soportar cualquier “cómo” respecto al sufrimiento.