Wolfgang Ernst Pauli (1900-1958), físico austríaco y Premio Nobel en 1955, sostenía que “las casualidades son huellas visibles de principios desconocidos”. Cada día son más los científicos que no se atreven a sostener las casualidades. En el texto bíblico tampoco son aceptables, porque sostiene que Dios está en el control de todo y el azar se contrapone a la soberanía de Dios que lo sabe todo : “¿Quién puede anunciar algo y hacerlo realidad sin que el Señor dé la orden?” (Lamentaciones 3:37 NVI). Dios porque es todopoderoso, omnisapiente y omnipresente. Esto implica que no pueden existir las casualidades, sino solo las causalidades. El problema es que, en muchas ocasiones, no alcanzamos a ver ni a entender, cuáles son esas causas y esto provoca sufrimiento. Muchas veces se niega la causalidad para no enfrentar la ignorancia de los propósitos o los planes divinos o evitar chocar con nuestra impotencia. Pero la dinámica y el cuestionamiento del sufrimiento nos pueden llevar a la...
Lo humano y lo divino corresponden a esferas diferentes; se relacionan y comunican, pero son ámbitos de poder distintos. Podemos crearnos sufrimientos inútiles cuando confundimos nuestro nivel de influencia en alguna de ellas. Solo Dios puede controlar a Satanás: cuando inició una rebelión en el cielo en su contra, le dio tiempo suficiente para cambiar de idea y cuando no lo hizo, lo expulsó del cielo a la tierra (Isaías 15:12-15) y finalmente será derrotado por Cristo. Ningún ser humano podría haberlo hecho. Si nos sometemos a Dios resistiremos por el poder de su Espíritu Santo las tentaciones que el diablo nos proponga (Santiago 4:7), pero nunca lo lograremos por nuestras propias fuerzas. Si pretendemos negociar con Satanás, terminaremos mal; nos ganará y nos cambiará a su imagen. Lo mismo puede ocurrir cuando intentamos luchar con algunos sufrimientos; no podremos doblegarlos. Esa es una obra para Dios . Solo con su poder, podremos derrotar a esos gigantes de la vida como David lo h...