¿CONSPIRACIÓN O INSPIRACIÓN?
Cada vez menos gente se interesa en los métodos y cada vez más gente presta atención solo a los resultados, aunque el fin nunca justifica los medios. Sería entender que estaría bien robar (método) para comer (fin).
Satanás conspira para que aceptemos el mal y la muerte. Dios nos inspira para que aceptemos su amistad y su salvación. Aceptar o rechazar esta diferencia es una cuestión de felicidad y vida eterna. La Biblia presenta la realización de un mismo acto dirigido por una conspiración en un hombre y por una inspiración en otro. Ambos casos se producen ante un censo (recuentos o estadísticas referidas a la población). Su resultado es objetivo; su propósito y finalidad, no siempre lo son. Satanás conspira y quiere unir a todos contra los creyentes y contra Dios. Este método nos lleva a la muerte, pero él no lo puede decir abiertamente, muy pocos o nadie, lo seguiría. Entonces, miente, fabula, nos lleva por malos caminos que disfraza de buenos. Esto significa que nos tienta permanentemente, disfrazando esas tentaciones como si fueran oportunidades. Dice 1 Crónicas 21:1 (NVI): “Satanás conspiró contra Israel e indujo a David a hacer un censo del pueblo”. Otras versiones dicen que “maquinó contra Israel e incitó a David para que hiciera un censo de Israel” (BDA). David fue elegido por Dios para que fuera rey de Israel. Debía ser dirigido por él en todo, incluso para realizar un censo. Pero fue tentado por Satanás; decide mal, aunque luego pide perdón a Dios (2 Samuel 24:10, 11). Suponemos que se dejó llevar por la autosuficiencia o por sus deseos de expansión militar y poderío o incrementar el cobro de impuestos a nuevos habitantes registrados; el hecho arrastra a todo el pueblo y todos sufrieron según relata el resto del capítulo. El diablo siempre se opone a los planes y propósitos de Dios y trae confusión y pecado; aquí trató de convencer a David de la importancia de sus recursos militares humanos, menospreciando los recursos divinos. Un simple censo mal pensado trajo muerte y destrucción.
Dios inspira porque inspirar significa infundir ideas o estímulos en el ánimo o la mente; es sugerir una opinión o dar instrucciones para hacer algo; es iluminar el entendimiento de alguien para hacer algo de la mejor manera. Este método nos lleva a la vida en abundancia cuando el que nos inspira es nuestro Dios, y lo ha manifestado una y otra vez a lo largo de la historia, diciéndolo a través de su propia voz y revelación en su palabra escrita y en personas inspiradas (patriarcas, profetas, discípulos, apóstoles). Esto significa que nos edifica siempre, hablándonos en forma abierta y a pesar de todos los riesgos. Dice Nehemías 7:5 (BHTI): “Por inspiración de Dios convoqué a los nobles, a las autoridades y al pueblo para hacer un censo por familias…”. Otras versiones traducen: “Mi Dios puso en mi corazón el deseo de reunir a los nobles, a los oficiales y al pueblo, para registrarlos según su descendencia” (NVI). Dios permitió este censo porque era importante conocer con exactitud la población de la ciudad y del campo debido a los cambios provocados por el exilio y había que redistribuir y repoblar Jerusalén. Un simple censo, esta vez, inspirado por Dios, trajo mejor vida y organización. Dios debe terminar con el mal y sus consecuencias: “muy pronto el Dios de paz aplastará a Satanás bajo los pies de ustedes. Que la gracia de nuestro Señor Jesús sea con ustedes” (Romanos 16:20 NVI).
Angel Magnífico

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